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31 julio 2023

INFLACIÓN: Cuando estamos inflamados es síntoma de que algo no está bien en el sistema.

 

A todos nos pueden ver la cara. El sistema monetarista es el disfraz perfecto de una gran estafa, donde premiamos cada vez que nos alejamos de nuestro sentido de unidad.

Inocente es aquel que cree, que nunca le han mentido o que sabe toda la verdad. Así que veamos cómo la inflación ha sido un síntoma molesto de un sistema enfermo.

Y es que ya la historia nos ha mostrado los mecanismos para generar más moneda bajando su valor; es bien sabido, que el imperio romano alcanzó su declive por las medidas monetarias de sus emperadores de turno. En esa época se podía generar más monedas, bajando la pureza del material (oro o plata), para después usar otras alternativas, más desvalorizadas, como el cobre; utilizado para los intercambios comerciales de los mortales, mientras el emperador Constantino exigía el pago de impuestos exclusivamente en oro (curiosamente vemos como actualmente el cambio de poder económico nos trae a un bloque BRICS que plantea una moneda digital respaldada en oro), mientras la población corriente trabajaba igual por menos; y al parecer nadie se percató y menos cuando las variaciones no son pronunciadas en el tiempo, como cocinando sapos vivos.   

Hoy en día los líderes de los imperios y las naciones no utilizan metales que puedan malear, para eso introdujeron un concepto blindado dentro del sistema monetario que hoy conocemos como inflación: fenómeno que ocurre cuando hay un rápido aumento en la cantidad de dinero circulante, mientras la cantidad de servicios y bienes no se altera. Con esto podemos dejar de pensar que la inflación se debe al aumento de los precios, cuando estos son sólo el reflejo de esa perdida de valor del dinero al haber inyectado más en el sistema, como por ejemplo cuando se hizo para poder cubrir la urgencia sanitaria. El efecto inflacionario que hemos visto desde el 2022, en realidad es el coletazo del crecimiento de la deuda de las naciones por el factor Pandemia, del cual no se tenía previsión en ningún presupuesto nacional.

Cuando aumentamos el volumen de flujo monetario en el sistema, ayudamos a que los políticos de turno tengan como ganar la simpatía de sus mecenas y votantes, también les permite invertir en proyectos que se ajustan a los poderes que apoyaron sus campañas previas a subir al poder. Para conocer la verdad hay que seguir el dinero, y al hacerlo con la inflación, nos damos cuenta que los ganadores son los políticos y el 1%.

El dinero como lo conocemos, es en realidad un producto que sirve de intermediario para la transferencia de valor entre diferentes partes, este intermediario cobra su servicio a través de la tasa de interés del emisor (en la mayoría de las naciones modernas nos referimos a la banca central), así que nunca olvidemos que el valor nominal del dinero trae incluido el precio de él mismo.




Creemos (de creer y crear) un sistema donde el medio de intercambio de valor no sea un producto más, sino un intermediario descentralizado y sin ánimo de lucro; desligando así la subida de precios de los satisfactores, del poder adquisitivo; erradicando el concepto de inflación, que al final es el mecanismo para incentivar el gasto público sin tener que intervenir con decisiones impositivas.

Todo mortal (aquel que, si deja de trabajar, muere) que entra en el juego de los mercados monetizados, acepta la inflación como un indicador del sistema económico, que nos permite medir la subida de precios; pero, ¿qué tan cierto es esto?

La inflación es un arma silenciosa que empobrece a las naciones al punto de llevarlas a aceptar un reseteo cómo la solución, a costo de entregar la privacidad y darles el control a los estados orquestados por los hilos del dinero movidos por los centros de poder mundial.



Los políticos son los primeros en llenar sus copas en la pirámide del efecto Cantillon. Y siendo ellos los beneficiados, no tienen interés de desmontar la estafa generalizada de la banca central. Recordemos que aquellos que van en contra de este gran calamar gigante, terminan viviendo atentados como los del Presidente Jackson, que sólo lo recordamos al pagar con un billete de 20 dólares; o termina zambulléndose junto al barco que ni dios podría hacerlo hundir.

¿Será que estamos presenciando la crisis monetaria que dará paso, de una economía inflacionaria a una economía de fomento de valor, olvidándonos de la inflación como mecanismo legítimo para sonsacar el valor de nuestro trabajo?