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31 marzo 2024

CARTA ABIERTA A TODOS LOS EXPERTOS MÁS PUNTUALES EN EVENTOS DE COLOMBIA


Si usted está leyendo esto, es por que se considera o alguien más así lo precisa, un experto en eventos; lo cual significa que se encuentra en una categoría que cobija trabajadores en la planeación y ejecución de eventos comerciales y no comerciales, así que espero nunca sea una molestia juntar Directores Creativos de agencias BTL con madres productoras de piñatas; Productores Ejecutivos con Padrinos encargados de despedidas de solteros; encargados de Compras Institucionales con esposos encargado de Adquisiciones de Caprichos Preparto. Como comienza a saltar a la luz, al final de cuentas todos hemos sido, somos, o seremos, responsables de realizar eventos de cualquier tamaño, desde cumpleaños, piñatas, primeras comuniones, fiestas de quince, minitecas, paseos familiares, vacaciones, matrimonios, showers en todas sus modalidades, paseos en chiva, serenatas, proms, aniversarios, bazares, bingos, cenas de fin de año, fiestas empresariales, amigo secreto, encuentros para ver la final de algún deporte, y tantos ejemplos más que se me escapan, pero que nos basta para darnos cuenta que esta carta al final está dirigida a todos los seres sociables de este país.

Ahora que ya estamos seguros que esta carta está dirigida para usted, permítame informarle el objetivo de la misma; la cual resumiremos en la siguiente reflexión: Valiente somos, cuando nos permitimos reconocer nuestras debilidades para transformarlas en fortalezas. Y en esta ocasión nuestra debilidad es la puntualidad, al punto que normalizamos convocar a nuestros invitados una hora antes, a sabiendas que “nadie” llega a tiempo.

Para todos es de vivencial experiencia saber que el mejor método de educación es el ejemplo, la práctica y la formación de otros. Así que, si queremos dejar de tener casos para quejarnos de la impuntualidad en la ejecución de obras públicas, el olvido de fechas especiales, los planes que se cancelan sobre el tiempo y de forma unilateral, el fomento de promesas rotas que se pierden en el recuerdo de sus promotores, las reuniones que nunca comienzan ni terminan en los tiempos que se acordaron y de ese personaje que siempre hay que esperarlo y que retrasa todo, debemos entonces comenzar a revisar nosotros mismos qué tan puntuales somos, qué tanto lo queremos ser y qué cosas comenzaremos a hacer para alcanzar la puntualidad deseada.

Cuando lo pensamos, llegar tarde es sólo beneficioso cuando vamos a tomar un vuelo que se va a estrellar, cuando el telonero del concierto es muy malo o cuando los demás también creen que todos van a llegar tarde (al final son sólo unos pocos que flaquean a la hora de cumplir sus acuerdos). Todos estos ejemplos tienen una baja probabilidad de ocurrencia, así que está complicado defender un hábito que sólo fomenta la desconfianza, el rechazo social, el irrespeto a los demás y la ruptura de lazos emocionales importantes.  


Como siempre, en Colombia, elegimos las opciones más cortoplacistas, facilistas y sin sentido. Por eso es normal ver cómo alguien le recomienda a otro atrasar su reloj una hora, para no llegar tarde. Así que esta carta es en realidad una invitación a fomentar la puntualidad a cualquier escala de nuestros sistemas sociales, entendiendo que la auto semejanza nos rige y del mismo modo que el segundo principio hermético y la teoría de fractales promulgan, todos los sistemas son auto semejantes y como es adentro es afuera, como es abajo es arriba; como somos en casa lo somo afuera, como seamos afuera lo seremos en casa.

Esta carta es el inicio de una propuesta mancomunada, que busca erradicar la impuntualidad del ADN del colombiano en general. Para lo cual propongo los siguientes pasos:

1. 1. Socializar el cambio de paradigma, mostrando el valor en unidad al ser puntuales. La próxima invitación a un evento, haga un atractivo el que se desea iniciar a la hora que se convoca y que se tendrán sorpresas adicionales, incentivando el misterio, la intriga y el deseo por asistir. Resaltemos el deseo de cambiar la costumbre de llegar tarde a todo, como un sello de compromiso por una mejor Colombia.

2. 2. Generar refuerzo positivo a aquellos invitados que lleguen a la hora indicada.


Premie los comportamientos deseados, brindándole un reconocimiento tangible o emocional, algo que se mantendrá en próximos eventos facilitando la adopción del nuevo hábito.

   3. Saber plantear límites de comportamiento. Aprendiendo a manejar a aquellos que, a sabiendas de seguir llegando más tarde de la hora convocada, desean recibir la misma gratificación exclusiva para los puntuales.

4. 4. Brindar beneficios extras (en ese momento o más adelante) a los invitados puntuales, para generar envidia de los demás y fomentar el cambio de hábitos en ellos.

5. 5. Repetir, insistir, nunca desistir y fluir. La constancia, el refuerzo y los propósitos claros siempre podrán contra la falta de incomodidad a la hora de no cumplir nuestros acuerdos con el tiempo.

   

Ahora, es usted quien ha recibido una invitación, una en la cual usted define el mejor momento para implementarlo en todas sus interacciones sociales donde esté presente algún tipo de acuerdo temporal. Ahora, usted decide si quedarse en las quejas sobre lo impuntual que es el mundo afuera; y comenzamos a replantear lo impuntual que es nuestro mundo adentro. Siempre será un buen momento para compartir esta carta con otros, promoviendo un espíritu de expansión orgánica, que nos permita con mayor facilidad contagiar a muchos con este cambio puntual.

Nota: Curiosamente, casi un año después de iniciar con estas publicaciones mensuales, realizo este artículo en su totalidad dos días antes del límite, entendiendo que normalmente tomo dos horas semanales en este ejercicio mensual. Esta experiencia inusual me llevo a la siguiente reflexión:

La puntualidad sólo se registra con hechos y el resto son sólo excusas que se pueden transmutar en nuevos aprendizajes.