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29 febrero 2024

RAZONES PARA DESCONECTARNOS DE LAS REDES QUE NOS ATRAPAN

 


Vamos a los hechos, recorriendo diferentes puntos:

·         6% de los usuarios de Internet en los Estados Unidos informaron que eran adictos a las redes sociales. 2011. Pew Research Center.

·         Las redes sociales pueden ser tan adictivas como la cocaína. 2013. Universidad de Chicago

·         La adicción a las redes sociales está asociada con un mayor riesgo de depresión, ansiedad y baja autoestima. 2023. Universidad de Pittsburgh.

·         Las personas que obtienen sus noticias de las redes sociales tienen más probabilidades de creer en la desinformación. 2023. Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo.

·         Las personas que usan las redes sociales durante más de dos horas al día tienen más probabilidades de experimentar síntomas de depresión y ansiedad. 2023. Instituto Nacional de Salud Mental.

·         Las tasas de ansiedad y depresión en los jóvenes han aumentado un 70% en los últimos 25 años.  

Status Of Mind, examining the positive and negative effects of social media on young people’s health. Royal Society for Public Health y el Young Health Movement




Señales de alarma antes que una afición se convierta en una adicción:

·         Permaneces más tiempo conectado del planeado.

·         Los lugares donde no hay internet o tienen mala señal, te molestan o prefieres evitar frecuentarlos.

·         Interfiere actividades vitales como el sueño, alimentación y ocio.

·         Se dificulta reducir el tiempo de uso de los dispositivos donde se conecta.

·         Descuidas actividades cotidianas y algunas personas manifiestan que “estás enganchado”.

·         Revisa el teléfono de forma casi automática, incluso en las situaciones más inaceptables (cine, gimnasio, reunión de trabajo, conduciendo, etc.).

·         Es lo primero que haces al levantarte y lo último antes de acostarte.

·         La incomodidad inmodificable al dejar el celular o no tener conexión, se conoce como FOMO (Fear Of Missing Out) “miedo a perderse algo”.

 

A continuación, podemos profundizar sobre las pruebas fehacientes de los daños y riesgos causados por el consumo desbordado de redes sociales, generando impacto en temas como:

·         Aumento de la depresión y la ansiedad.

·         Disminución de la autoestima y la autoimagen.

·         Problemas de sueño y adicción.

 


 

No se tratan de teorías de conspiración, la tecnología nos puede controlar sino aprendemos a controlarla.

Un día me di cuenta, del número injustificable de horas que pasaba en Instagram. Por mucho tiempo me autoengañaba con “sólidos” argumentos que tranquilizaban mi ansiedad a la hora de sumar una adicción más a mi vida (bastante tengo desenganchándome del azúcar, chocolate, licores, tabaco y el reconocimiento):

·         Es que estoy generando contenido para mis redes de trabajo.

·         En un solo lugar tengo las noticias más recientes.

·         Es un espacio para ver referentes y nuevas innovaciones.

·         Me gusta poder compartir contenido valioso a mi red.

Por un instante el aire entró bien a mi cabeza y lo vi todo claro, en realidad no quería admitir un fuerte apego a la retribución bioquímica recibida en el cerebro a través de los mecanismos diseñados para captar nuestra atención, como base de un modelo de negocio fundamentado en la pauta. En ese momento me di cuenta que estaba iniciando un camino que nos lleva a desengancharnos de las redes.

Fue así como me encontré con los siguientes pasos:

0. Negación. Excusarme, encontrar buenos argumentos y justificaciones dejando a un lado las posiciones encontradas.

1. Aceptación. Reconocer los hechos: El tiempo que gastamos (pocas veces se invierte) conectados, su utilización en lugares y momentos inadecuados y nivel de confianza ante los servicios tecnológicos gratis. De este modo somos honestos con nosotros mismos.

2.  Apego. Ya podemos autoidentificar nuestro nivel actual de apego al uso de redes o tecnologías; y generar metas de uso que disminuyan gradualmente, ayudándonos a identificar el verdadero propósito personal para usar estas redes y con esto definir cuanto debe ser el periodo máximo que debiéramos emplear para sacar mayor provecho y no al contrario.

3. Consciencia de la necesidad de uso. Cuando ya hemos explorado conscientemente la experiencia de uso de las redes, en diferentes periodos de tiempo, nos será más fácil identificar realmente qué necesidad valiosa tenemos de usar estas redes y cual es tiempo realmente necesario para utilizarlas y lograr nuestro propósito.

4. Reemplazo. Puede ser: Gradual (comenzando con pequeños pasos que cada vez se van haciendo más retadores) o Radical (Cuando sentimos que podemos saltar de nuestro tiempo de uso actual, al tiempo ideal que definimos en el paso anterior).

5. Recaer cada vez menos. Parte del proceso es saber que es poco probable que cumplamos nuestras metas y no pasa nada; en vez de castigarnos o reprocharnos por no ser capas de desengancharnos de nuestros apegos, lo vemos como parte del proceso, nadie aprendió a montar bicicleta sin caerse.

6.  Ser la envidia de los demás (así ellos no lo sepan). Lo más seguro es que en este proceso no nos demos cuenta, pero los cambios los percibirán los demás: el nivel de atención en las conversaciones en que participamos, el deseo de compartir momentos en físico, presentar un estado de ánimo más contagioso y atractivo, entre muchos beneficios que cada uno pude percibir.

 


Cambiar de hábitos es un ejercicio que garantizará nuestra sobrevivencia hoy y mañana.

¿Hemos aprendido a construir nuevos hábitos, a reaprender a hacer viejas tareas?

 

En mi caso, llegué a derrochar 6 horas (acumuladas, no continuas) diarias en Instagram, autoengañándome con mis mejores argumentos; para los cuales encontré los siguientes reemplazos:

Para ver noticias uso Ground, un portal que contrasta de cada noticia, las diferentes posiciones de las fuentes que la han cubierto. Y cuando deseo contagiarme de buenas noticias, me conecto a Good News Network.

Para publicar y ver fotos de amantes de la fotografía, ahora uso EyeEm, un espacio hasta donde me pueden comprar mis fotos, la esencia inicial de Instagram, entes de ser adquirida por pulpos corporativos, prevalece en esta red.

La mensajería instantánea la estoy migrando a Telegram, dandole prioridad a la seguridad.

Twitter, después de ver como su nueva cabeza no le interesa perder una marca tan valiosa como la adquirida y nos muestra discretamente sus intenciones de control mediático, me llevó a comenzar a compartir contenido general en Mastodon.

Centralicé en su mayoría el contenido audiovisual en Youtube, mezclándolo con más contenido que aporte a mi trabajo. Sin embargo también comienzo a usar nuevas alternativas como Rumble, donde el contenido se comparte con mayor libertad y se tienen acceso a lo que muchos no desean que conozcamos; adicionalmente me gusta Vimeo para tener acceso de contenido audiovisual de calidad.

 

Este es un proceso y lo sigo recorriendo, cada vez más consciente de la importancia de nuestro tiempo y en qué lo invertimos, gastamos o nos lo roban.

Si te llama la atención saber más sobre los riegos y hechos comprobados acerca del uso de redes sociales, te recomiendo sacar un poco más de tiempo para ver los siguientes videos cortos:

 

 
Jeron Lanier  | La adicción a las redes sociales
 
Tristan Harris | Tu celular quiere controlarte

Simon Sinek | Lo que nos está haciendo las redes sociales

Santiago Bilinkis | Cómo nos manipulan en las redes sociales