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30 abril 2024

¡LA PLATA O A VER PUBLICIDAD! EL DILEMA DE LOS MODELOS DE NEGOCIOS DIGITALES MONOLÍTICOS.

 

Viniendo de la vieja escuela de formación en mercadeo y publicidad, con un pensum diseñado antes de la masificación de la Internet; puedo dar fe que, en algún momento de la historia se promulgó que, el objetivo de la publicidad era facilitar la toma de decisiones, brindando información valiosa que se adecúa al lenguaje implícito de cada medio. La generación de la calle Madison, se esforzó por brindar textos provocativos e ingeniosos que llamarán la atención, al tiempo que cumplieran un claro objetivo de comunicación. Con el tiempo se fueron los formalismos y la comunicación buscaba ser tan cercana al público, que éste la sintiera parte de su vida. Después llegaron las guerras de las marcas, el mercadeo se baso en los textos más ancestrales que han regido las reglas de la guerra; la sicología nos mostró la capacidad de enviar mensajes al inconsciente; la semiótica nos permitió dejar que no sólo las palabras hablarán; la llegada de nuevos medios permitió convertir comerciales de televisión en envidiables producciones audiovisuales que nos llevaron a soñar en cortos espacios comerciales; la comunicación dejó de apuntarle al hemisferio racional y vimos los frutos de detonar decisiones basadas en estímulos emocionales. La creatividad desbordó la imaginación: el arte, las ideas, las marcas y el fuerte anhelo de ser memorables en un mundo donde cada vez es más difícil diferenciarse, nos llevó a probar todas las fórmulas, en búsqueda de aquellas con mejor retorno de la inversión. Al parecer se hace menos necesario la creatividad cuando lo básico muestra sus resultados. Con el auge de los medios digitales, todo se comienza a medir, las ideas empiezan a pasar test A/B, el director creativo ya no es la esposa del dueño del producto, sino las IP con mejores Leads. Los momentos para compartir nuestros mensajes son cada vez más reducidos y el consumo de medios parece un picaflor, mostrándonos que cada vez es más difícil encontrarlos en un solo lugar por mucho tiempo. Pasamos de utilizar líderes de opinión por influenciadores en redes sociales. Aprendimos todas las técnicas para generar clics más efectivos. Nos apalancamos en la neurociencia para garantizar que nuestros estímulos generen las acciones esperadas y los avances exponenciales nos muestran a la publicidad como un oficio que no para de transformarse, a tal punto que se convirtió en un elemento clave en la financiación de productos digitales, ofreciéndolos gratis con la opción extorsionista de pagar por recibirlo sin publicidad; es como ofrecer un carro a un precio irresistible, aclarando que tiene un ruido que no se quita, a no ser que se pague una contribución mensual. 

En la era de la innovación, parece que se ha generalizado un fuerte ímpetu por aplicar fórmulas que nos acerquen a nuestros propios “éxitos”. Nunca tendrá nada de malo aplicar una fórmula que funcione, más cuando es la misma fórmula para todos, la cosa se pone de curiosa a perspicaz. ¿Acaso no existen más formas de generar ingresos en los nuevos modelos digitales?

Cuando dictaba mi Seminario de Innovación en el CESA, me encantaba compartir una herramienta inspirada en los sombreros de De Bono, “Los lentes de la innovación”; el más disruptivo de estos lentes es el Nulo, un lente donde nos preguntamos: ¿Qué pasa si no… tenemos canal de distribución (DELL), somos dueños de ningún activo operacional (Airbnb) y aplicado al tema que nos atañe, ¿qué pasa con los negocios digitales si no existe la publicidad? ¿Qué otras formas hay para generar ingresos a través de nuestras soluciones digitales? El fin de este artículo no es contestar esta pregunta de manera general, ni específica; en realidad, esta es una invitación a que nos sentemos a pensar cómo nuestras soluciones a problemas valiosos mediante el uso de productos y servicios digitales, pueden generar ingresos mediante estrategias que nunca nos limiten a una sola variable de la mezcla de mercadeo, entendiéndolo más allá de un limitante acrónimo cargados de P´s.


Al principio sentiremos que no hay más opciones, y esto es a causa de creer que solo contamos con una fórmula efectiva. Tienen razón, este ejercicio no es para todos, necesitamos mentes que piensen fuera de la caja, que observen todo en diferentes dimensiones, buscando siempre romper las reglas para crear las propias; así es, esto es para valientes que saben que los verdaderos sueños son aquellos que muchos creen que no podremos alcanzar. Sueña, no importa el tamaño, sin límites ni miedos. Nunca olvides que no se trata de cómo generar más dinero, sino de articular todas las variables para que nuestras ideas sean las más valiosas para los demás; de este modo nunca veremos indispensable tener que caer en modelos anticuados, durante este siglo donde se romperá la curva exponencial de innovación, demostrándonos que la verdadera innovación sólo vendrá de personas que dejan de creer ciegamente en las fórmulas prestablecidas.

 

The New York Times es un ejemplo de cómo los negocios diversifican sus ingresos, pasando del modelo de pauta impresa a un despliegue digital brindando mayor facilidad de acceso al contenido (8 millones de suscriptores), incursionando en la diversificación a través de eventos en vivo, podcast y educación. Sin ir más lejos, el diario El Tiempo distribuyó diferente sus ingresos a través de sus unidades de negocio de Empleo y Metro Cuadrado, mostrándonos que más que un medio son una plataforma que brinda soluciones valiosas conectando los nodos que conforman su sistema.

Todos los negocios están en continua transformación, qué tal si somos nosotros quienes diseñamos y guiamos el cambio, aplicando el Lente Nulo de la Innovación, sin dejar que sea el tiempo y el entorno el que nos obligue a ver nuestro negocio de una manera diferente.

 

31 marzo 2024

CARTA ABIERTA A TODOS LOS EXPERTOS MÁS PUNTUALES EN EVENTOS DE COLOMBIA


Si usted está leyendo esto, es por que se considera o alguien más así lo precisa, un experto en eventos; lo cual significa que se encuentra en una categoría que cobija trabajadores en la planeación y ejecución de eventos comerciales y no comerciales, así que espero nunca sea una molestia juntar Directores Creativos de agencias BTL con madres productoras de piñatas; Productores Ejecutivos con Padrinos encargados de despedidas de solteros; encargados de Compras Institucionales con esposos encargado de Adquisiciones de Caprichos Preparto. Como comienza a saltar a la luz, al final de cuentas todos hemos sido, somos, o seremos, responsables de realizar eventos de cualquier tamaño, desde cumpleaños, piñatas, primeras comuniones, fiestas de quince, minitecas, paseos familiares, vacaciones, matrimonios, showers en todas sus modalidades, paseos en chiva, serenatas, proms, aniversarios, bazares, bingos, cenas de fin de año, fiestas empresariales, amigo secreto, encuentros para ver la final de algún deporte, y tantos ejemplos más que se me escapan, pero que nos basta para darnos cuenta que esta carta al final está dirigida a todos los seres sociables de este país.

Ahora que ya estamos seguros que esta carta está dirigida para usted, permítame informarle el objetivo de la misma; la cual resumiremos en la siguiente reflexión: Valiente somos, cuando nos permitimos reconocer nuestras debilidades para transformarlas en fortalezas. Y en esta ocasión nuestra debilidad es la puntualidad, al punto que normalizamos convocar a nuestros invitados una hora antes, a sabiendas que “nadie” llega a tiempo.

Para todos es de vivencial experiencia saber que el mejor método de educación es el ejemplo, la práctica y la formación de otros. Así que, si queremos dejar de tener casos para quejarnos de la impuntualidad en la ejecución de obras públicas, el olvido de fechas especiales, los planes que se cancelan sobre el tiempo y de forma unilateral, el fomento de promesas rotas que se pierden en el recuerdo de sus promotores, las reuniones que nunca comienzan ni terminan en los tiempos que se acordaron y de ese personaje que siempre hay que esperarlo y que retrasa todo, debemos entonces comenzar a revisar nosotros mismos qué tan puntuales somos, qué tanto lo queremos ser y qué cosas comenzaremos a hacer para alcanzar la puntualidad deseada.

Cuando lo pensamos, llegar tarde es sólo beneficioso cuando vamos a tomar un vuelo que se va a estrellar, cuando el telonero del concierto es muy malo o cuando los demás también creen que todos van a llegar tarde (al final son sólo unos pocos que flaquean a la hora de cumplir sus acuerdos). Todos estos ejemplos tienen una baja probabilidad de ocurrencia, así que está complicado defender un hábito que sólo fomenta la desconfianza, el rechazo social, el irrespeto a los demás y la ruptura de lazos emocionales importantes.  


Como siempre, en Colombia, elegimos las opciones más cortoplacistas, facilistas y sin sentido. Por eso es normal ver cómo alguien le recomienda a otro atrasar su reloj una hora, para no llegar tarde. Así que esta carta es en realidad una invitación a fomentar la puntualidad a cualquier escala de nuestros sistemas sociales, entendiendo que la auto semejanza nos rige y del mismo modo que el segundo principio hermético y la teoría de fractales promulgan, todos los sistemas son auto semejantes y como es adentro es afuera, como es abajo es arriba; como somos en casa lo somo afuera, como seamos afuera lo seremos en casa.

Esta carta es el inicio de una propuesta mancomunada, que busca erradicar la impuntualidad del ADN del colombiano en general. Para lo cual propongo los siguientes pasos:

1. 1. Socializar el cambio de paradigma, mostrando el valor en unidad al ser puntuales. La próxima invitación a un evento, haga un atractivo el que se desea iniciar a la hora que se convoca y que se tendrán sorpresas adicionales, incentivando el misterio, la intriga y el deseo por asistir. Resaltemos el deseo de cambiar la costumbre de llegar tarde a todo, como un sello de compromiso por una mejor Colombia.

2. 2. Generar refuerzo positivo a aquellos invitados que lleguen a la hora indicada.


Premie los comportamientos deseados, brindándole un reconocimiento tangible o emocional, algo que se mantendrá en próximos eventos facilitando la adopción del nuevo hábito.

   3. Saber plantear límites de comportamiento. Aprendiendo a manejar a aquellos que, a sabiendas de seguir llegando más tarde de la hora convocada, desean recibir la misma gratificación exclusiva para los puntuales.

4. 4. Brindar beneficios extras (en ese momento o más adelante) a los invitados puntuales, para generar envidia de los demás y fomentar el cambio de hábitos en ellos.

5. 5. Repetir, insistir, nunca desistir y fluir. La constancia, el refuerzo y los propósitos claros siempre podrán contra la falta de incomodidad a la hora de no cumplir nuestros acuerdos con el tiempo.

   

Ahora, es usted quien ha recibido una invitación, una en la cual usted define el mejor momento para implementarlo en todas sus interacciones sociales donde esté presente algún tipo de acuerdo temporal. Ahora, usted decide si quedarse en las quejas sobre lo impuntual que es el mundo afuera; y comenzamos a replantear lo impuntual que es nuestro mundo adentro. Siempre será un buen momento para compartir esta carta con otros, promoviendo un espíritu de expansión orgánica, que nos permita con mayor facilidad contagiar a muchos con este cambio puntual.

Nota: Curiosamente, casi un año después de iniciar con estas publicaciones mensuales, realizo este artículo en su totalidad dos días antes del límite, entendiendo que normalmente tomo dos horas semanales en este ejercicio mensual. Esta experiencia inusual me llevo a la siguiente reflexión:

La puntualidad sólo se registra con hechos y el resto son sólo excusas que se pueden transmutar en nuevos aprendizajes.