Antes de iniciar es clave definir a qué nos referimos con ser más dulces, entendiendo que es un proceso donde se produce azúcar, la cual se encarga de brindar energía; como todo en la vida lo importante es evitar caer en el extremo de la ausencia o el exceso.
Este artículo se estructuró bajo los argumentos que incluyó Bard, al preguntarle:
¿por qué la fruta más podrida por fuera es más dulce por dentro?
Es importante ser conscientes de que, aunque estemos hablando de frutas, todo lo referenciamos al ser humano; incluyéndolo a usted y a las otras frutas con que se rodea e interactúa.
“La fruta está más madura. Cuando la fruta madura, produce más azúcar. Por eso un plátano maduro es más dulce que uno verde.”
Así que una vida más dulce depende de lo maduro que lleguemos a convertirnos y esto no sólo está regido por el paso del tiempo, sino por lo que pasa en ese tiempo. Así que preguntémonos ¿qué tanto hemos madurado para el tiempo que hemos pasado, sabemos cuáles son las experiencias que deseamos nunca se repitan, sabemos elegir nuestros compañeros de viaje, sabemos en dónde está nuestro umbral que separa la madurez con la putrefacción?
“Cuando la fruta se pudre, sigue produciendo azúcar, lo que puede hacerla aún más dulce.”
Y es que no necesariamente entre más experiencias vivamos más maduros somos, pueda que sintamos que la vida no es amarga mientras nos vamos pudriendo en autoengaños. Cuando empezamos a caer en extremo, donde el exceso de dulzura en la vida, nos puede llevar a un escenario efímero donde creemos que ésta consta sólo de sabores que nos agradan y nos perdemos la oportunidad de aprender a saborear lo amargo, ácido, astringente y picante que puede llegar a ser la vida.
“La fruta está dañada. Liberando sustancias químicas que atraen a bacterias y hongos.”
Cuando dejamos que el paso del tiempo, sólo esté acompañado de momentos dulces, es inevitable creer que estamos madurando cuando en realidad nos estamos pudriendo. Por eso es mejor confirmarlo cuando detectamos que nuestra compañía sólo trae “hongos y bacterias”, en forma de malos hábitos, influencias, entornos, decisiones, actitudes de vida y estados de humor.
“La fermentación es un proceso mediante el cual los microorganismos descomponen los azúcares en alcohol y otros compuestos. Esto puede ocurrir de forma natural cuando la fruta se pudre, o puede hacerse intencionadamente para elaborar bebidas alcohólicas.”
Otro nivel es dejar que la “dulzura de la vida” nos embriague. Para ese momento se hace borrosa la percepción de la realidad y podemos estar afectando a otros sin percatarnos. Preocupante es perder la certeza de saber si la decisión, de pasar de exceso de dulce a fermento, ha sido propia u orquestada por algún tercero. Nunca olvidemos que el libre albedrío no es una obligación sino una alternativa, que nos acerca más a ese estado de libertad tan esquivo.
“Es importante tener en cuenta que no toda la fruta podrida es segura para el consumo, alguna puede provocar vómitos, diarrea y otros síntomas.”
Sin darnos cuenta, endulzados y embriagados por este mismo sabor, pasamos por alto que nuestra presencia e interacción puede afectar a otros, robando su calma, tranquilidad y hasta su salud. Es por eso que en esta fase es comprensible que se presente un aislamiento, generando una distancia que busca que otros no terminen pudriéndose, convirtiéndonos en una fuente de perturbación ajena.
“Consuma la fruta lo antes posible tras su maduración.”
Cada uno de nosotros, somos consumidos por los demás cuando entregamos lo que realmente somos; por eso es tan importante saber administrar el tiempo, para que éste esté conformado por experiencias que nos hagan madurar sin llegar a pudrirnos o hasta ser la causa de putrefacción de otros.
Hay quienes, infundados por el miedo a podrirse, nunca se dan la oportunidad de experimentar, golpearse, crecer, soñar, sufrir, sentir, soltar, cambiar, transformar y trascender; quedando muy bonitos por fuera, mas desabridos por dentro.
Concluyendo, podemos enfatizar en que la vida no se trata sólo de fomentar lo dulce que puede llegar a ser, también debemos aprender a valorar y saborear los otros sabores que le dan el gusto que queremos a la receta particular de nuestra existencia.




No hay comentarios:
Publicar un comentario